La compañía energética finlandesa Loviisan Lämpö ha puesto en operación la que ya se considera la batería de arena más grande del mundo. Esta instalación pionera, desarrollada por la empresa Polar Night Energy, está ubicada en la localidad de Pornainen e implica un salto cualitativo en la calefacción distrital sostenible, lo que permitirá reducir de forma drástica las emisiones de la red local. De hecho, la batería beneficiará de forma directa a edificios públicos como la escuela, el ayuntamiento y la biblioteca, asegurando calefacción estable y sostenible para la comunidad.

Una innovación a gran escala

La nueva batería de arena (con una composición de esteatita) cuenta con 1 MW de potencia térmica y una capacidad de 100 MWh de almacenamiento, lo que la hace diez veces mayor que el sistema anterior instalado en Kankaanpää en 2022. La construcción, de unos 13 metros de altura y 15 de ancho, se completó en aproximadamente un año e implicó a más de un centenar de trabajadores y a 40 empresas subcontratistas.

El sistema utiliza 2.000 toneladas de piedra jabón triturada, un subproducto industrial procedente de Tulikivi, que actúa como medio de almacenamiento térmico. Gracias a esta tecnología, la batería es capaz de conservar energía durante largos periodos de tiempo y liberarla en forma de calor limpio, sin necesidad de combustión.

Reducción de emisiones

El impacto ambiental del proyecto es significativo: se calcula que evitará la emisión de unas 160 toneladas de CO₂ al año, lo que equivale a una reducción de casi el 70 % en las emisiones de la red de calefacción de Pornainen. Además, permitirá la eliminación total del uso de aceite como combustible y una disminución del 60 % en el consumo de astillas de madera.

Durante el verano, la batería puede cubrir prácticamente un mes de la demanda de calefacción de la localidad, mientras que en invierno abastece cerca de una semana completa.

Tecnología con visión de futuro

Además de garantizar calor limpio, la batería de arena puede participar en los mercados de reserva y balance eléctrico, aportando flexibilidad y estabilidad a la red en un contexto de creciente integración de energías renovables como la eólica y la solar.

El proyecto es también un ejemplo de economía circular, al aprovechar un subproducto de la industria de la piedra para dar vida a una tecnología innovadora con gran potencial de replicación internacional.