A finales de marzo, diversos líderes industriales de toda Europa se reunieron en el Parlamento Europeo para debatir los desafíos urgentes que afrontan las industrias intensivas en energía (EII). En un contexto marcado por el aumento descontrolado de los precios energéticos, la fragmentación normativa y las dificultades para navegar los procesos de autorización, este diálogo de alto nivel puso de manifiesto la necesidad de adoptar medidas inmediatas y estructurales que refuercen la competitividad industrial de Europa.

Sin una actuación urgente y decidida, la Unión Europea corre el riesgo de acelerar la desindustrialización, perder empleos e innovación valiosos, incrementar su dependencia de materiales del exterior y debilitar su autonomía estratégica.

La crisis energética: una amenaza para la industria y la economía europea

La crisis energética actual representa una grave amenaza para la industria y la economía de la UE, afectando de manera especialmente severa a las EII, que sufren las consecuencias de unos precios de la energía persistentemente elevados. Aunque el Plan de Acción para una Energía Asequible de la Comisión Europea constituye un avance, aún no está claro si proporcionará el alivio necesario en el corto plazo para evitar un mayor declive industrial.

Es imprescindible adoptar medidas urgentes y concretas para reducir los precios de la energía y prevenir el riesgo de fuga de carbono, así como implementar medidas de emergencia relacionadas con el régimen de comercio de derechos de emisión (ETS, por sus siglas en inglés). Estas acciones son fundamentales para garantizar la supervivencia y competitividad global de las EII europeas, que suministran materiales esenciales para la infraestructura, la innovación, la defensa, la salud y la transición ecológica.

También es crucial abordar los costes indirectos del carbono y ampliar su compensación a todos los sectores intensivos en energía. La crisis ya ha provocado recortes de producción, paradas temporales e incluso cierres definitivos de instalaciones, con una caída productiva estimada entre el 10 y el 15 % desde 2021, y un aumento de las importaciones desde países con costes energéticos más bajos, lo que está transformando el panorama industrial europeo.

Reformas estructurales del sistema ETS y de los mercados energéticos

Más allá de medidas de alivio a corto plazo, Europa debe llevar a cabo reformas estructurales que garanticen que las políticas de descarbonización no perjudiquen desproporcionadamente a su tejido industrial ni a su prosperidad. Las reformas en curso del ETS y de los mercados de la energía deben aplicarse desde una perspectiva pragmática y favorable a la industria, permitiendo que las empresas europeas inviertan en descarbonización sin comprometer su competitividad internacional y manteniendo al mismo tiempo la capacidad de atracción del Mercado Único Europeo para las inversiones industriales.

No actuar con rapidez y eficacia supondrá una desindustrialización aún mayor y la pérdida de autonomía estratégica para la UE.

Descarbonización y resiliencia industrial: una estrategia conjunta

Los debates mantenidos durante este evento reafirman el compromiso común de reforzar la competitividad industrial europea al tiempo que se avanza en la transición energética. No obstante, para asegurar el futuro de las industrias intensivas en energía de la UE, se requieren medidas urgentes.

Se hace un llamamiento a adoptar acciones inmediatas para reducir los precios de la energía, protegerse frente al riesgo de fuga de carbono, establecer políticas comerciales firmes que protejan a la industria europea, aplicar medidas de emergencia en el ámbito del ETS y reformar este sistema de manera que equilibre la descarbonización con la competitividad.

Asimismo, resulta esencial facilitar el acceso a la financiación y reducir de forma efectiva los costes regulatorios, con el fin de recuperar la inversión y la confianza. La UE debe actuar ya para frenar la desindustrialización y garantizar una base industrial fuerte, competitiva y resiliente.