El año 2026 se perfila como un ejercicio decisivo para la industria europea y, en particular, para el sector de las materias primas minerales, en un contexto marcado por la transición ecológica y digital, la autonomía estratégica y la redefinición de las políticas industriales de la Unión Europea. Así lo pone de manifiesto un vídeo y una infografía publicados por el Servicio de Estudios del Parlamento Europeo (EPRS), que identifica los principales hitos políticos y legislativos que marcarán la agenda comunitaria a lo largo del año.

Desde comienzos de 2026, la Comisión Europea impulsará iniciativas con un impacto directo sobre la competitividad industrial y las cadenas de valor estratégicas. Durante el primer trimestre del año se prevé la presentación de la legislación sobre desarrollo de la nube y la inteligencia artificial, junto con el denominado Régimen 28 para empresas de la UE y la futura Ley Europea de Innovación. Estas iniciativas buscan reforzar el mercado interior, reducir cargas regulatorias y facilitar el crecimiento de las empresas industriales, incluyendo aquellas vinculadas a la extracción y transformación de materias primas, sectores clave para la doble transición verde y digital.

En paralelo, la esperada adopción de la versión revisada de la Ley Europea del Clima consolidará el marco de objetivos climáticos y condicionará de forma creciente la planificación industrial, la inversión en tecnologías limpias y la gestión energética de las actividades extractivas y manufactureras. En este contexto, el acceso seguro y sostenible a las materias primas minerales adquiere un papel estratégico para garantizar la viabilidad de los procesos industriales necesarios para la descarbonización.

El calendario europeo de 2026 incluye asimismo hitos de relevancia internacional. El 17 de enero entrará en vigor el Tratado de las Naciones Unidas sobre la Alta Mar, con implicaciones en materia de sostenibilidad y gobernanza de los recursos naturales, mientras que en marzo la Organización Mundial del Comercio celebrará su 14ª Conferencia Ministerial, en un momento especialmente sensible para el comercio internacional de materias primas y productos industriales.

Uno de los ejes centrales del año será la definición del próximo Marco Financiero Plurianual 2028-2034. En mayo de 2026, el Parlamento Europeo adoptará un informe interino que fijará su posición sobre las prioridades presupuestarias, y en junio, bajo la Presidencia chipriota del Consejo, se prevé la aprobación del denominado “negotiating box”. Para el sector de las materias primas y la industria extractiva, este proceso será clave para asegurar la continuidad de líneas de financiación destinadas a innovación, sostenibilidad, restauración ambiental, eficiencia energética y refuerzo de capacidades industriales.

Durante la primera mitad del año, la Comisión Europea avanzará además en la elaboración de un mapa de capacidades industriales y en el lanzamiento de proyectos estratégicos, instrumentos que pueden contribuir a visibilizar el papel de las materias primas minerales en la resiliencia industrial europea y en la reducción de dependencias externas.

El segundo semestre de 2026 vendrá marcado por la aplicación de importantes reformas normativas. El 1 de julio comenzará a aplicarse el Pacto Europeo sobre Asilo y Migración, con efectos indirectos sobre el mercado laboral y la disponibilidad de mano de obra en sectores industriales. Un mes más tarde, el 2 de agosto, entrará plenamente en vigor el Reglamento de Inteligencia Artificial, que también tendrá incidencia en la digitalización de procesos industriales, la automatización y la gestión de datos en explotaciones y plantas de tratamiento.

Durante el tercer trimestre, la Comisión Europea presentará propuestas especialmente relevantes para la industria intensiva en energía y recursos. Entre ellas destaca la actualización del régimen europeo de comercio de derechos de emisión y de la Reserva de Estabilidad del Mercado, con impacto directo sobre los costes de producción y las decisiones de inversión. Asimismo, se revisará el Reglamento de Fondos Europeos de Capital Riesgo, con el objetivo de facilitar la financiación de proyectos industriales innovadores, incluidos aquellos vinculados a la valorización y reciclaje de materias primas.

El 31 de agosto de 2026 marcará el plazo final para la ejecución de las medidas previstas en los Planes Nacionales de Recuperación y Resiliencia, lo que convierte esta fecha en un punto crítico para la materialización de inversiones industriales en sostenibilidad, digitalización y modernización de instalaciones extractivas.

En el último tramo del año, la Comisión Europea prevé presentar una revisión de los objetivos nacionales y de las flexibilidades del marco de política climática, así como una actualización de la gobernanza de la Unión de la Energía. Estas iniciativas condicionarán de forma significativa el marco regulatorio en el que operan las industrias de base y el sector de las materias primas minerales. También se espera una actualización de las normas sobre los derechos de los accionistas, con posibles implicaciones para la gobernanza empresarial.

El año 2026 se cerrará en diciembre con avances decisivos en las negociaciones del Marco Financiero Plurianual 2028-2034 y con la fecha límite para la realización de los pagos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia a los Estados miembros, poniendo fin a un instrumento clave para la reactivación económica y la transformación industrial tras la pandemia.

En este contexto, PRIMIGEA y el conjunto del sector de las materias primas minerales deberán seguir de cerca la evolución de la agenda europea, participando activamente en los procesos de diálogo y anticipándose a los cambios regulatorios que marcarán el futuro de la industria y de la autonomía estratégica europea.