
El Consejo de la Unión Europea ha dado luz verde definitiva a un nuevo marco regulatorio destinado a proteger el mercado europeo del acero frente a los efectos de la sobrecapacidad mundial y las distorsiones comerciales derivadas de ella. La nueva normativa entrará en vigor el próximo 1 de julio de 2026, sustituyendo a las medidas de salvaguardia actualmente vigentes desde 2018.
La decisión responde a la creciente preocupación de las instituciones europeas por el exceso de producción de acero a escala global, un fenómeno que ha provocado una fuerte presión sobre los precios, un incremento de las importaciones y una pérdida de competitividad para los productores europeos. La Comisión Europea estima que la sobrecapacidad mundial continúa aumentando, impulsada principalmente por la expansión de la producción en determinados países terceros.
Entre las principales novedades de la nueva regulación destaca la reducción de las cuotas de importación libres de aranceles hasta los 18,3 millones de toneladas anuales, lo que supone una disminución del 47 % respecto a los niveles de 2024. Asimismo, se duplica el arancel aplicable a las importaciones que excedan dichas cuotas, pasando del 25 % al 50 %, con el objetivo de desincentivar la entrada masiva de acero procedente de mercados con exceso de producción.
El nuevo sistema se basa en un mecanismo revisado de contingentes arancelarios (TRQ, por sus siglas en inglés), diseñado para garantizar un acceso controlado al mercado europeo sin comprometer la competitividad de la industria siderúrgica comunitaria. Al mismo tiempo, incorpora medidas de flexibilidad para atender las necesidades de las industrias consumidoras de acero y evitar tensiones excesivas en las cadenas de suministro.
Otra de las novedades relevantes es el refuerzo de la trazabilidad de los productos siderúrgicos mediante la introducción del principio conocido como “melt and pour” (“fundición y colada”), que obliga a identificar el país en el que el acero fue inicialmente fundido y colado. Esta medida pretende evitar prácticas de elusión comercial mediante transformaciones mínimas realizadas en terceros países antes de la exportación a la Unión Europea.
Las instituciones europeas consideran que el acero es un sector estratégico para la economía, la seguridad industrial y la transición ecológica de la Unión. En este contexto, el nuevo reglamento busca reforzar la resiliencia de la industria europea frente a la competencia desleal y garantizar unas condiciones de mercado más equilibradas para los productores comunitarios.
La aprobación por parte del Consejo culmina un proceso legislativo iniciado en 2025 y acordado provisionalmente entre el Consejo y el Parlamento Europeo el pasado mes de abril. Con esta decisión, la Unión Europea asegura la continuidad de los instrumentos de defensa comercial del sector siderúrgico una vez expiren las actuales medidas de salvaguardia el 30 de junio de 2026.
Para Primigea, esta iniciativa refleja la creciente tendencia de la Unión Europea a reforzar la protección de sectores industriales considerados estratégicos frente a las distorsiones derivadas de los mercados internacionales. Aunque la medida se centra específicamente en el acero, pone de manifiesto la importancia que las instituciones europeas conceden a la autonomía estratégica industrial, la seguridad de suministro y la competitividad de las cadenas de valor vinculadas a las materias primas y los materiales esenciales para la economía europea.
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