La Comisión de Industria, Investigación y Energía del Parlamento Europeo ha respaldado una actualización de las normas sobre las redes transeuropeas de energía (TEN-E) para acelerar el desarrollo de infraestructuras, reforzar las conexiones entre Estados miembros y reducir los cuellos de botella. La reforma busca aumentar la seguridad de suministro y favorecer una mayor integración del mercado energético europeo, con el objetivo de contribuir a contener los precios de la energía para hogares y empresas.

Entre las principales novedades figuran un mayor papel de la Comisión Europea en la planificación energética común y la incorporación de herramientas para identificar las necesidades de inversión en las redes eléctricas y de hidrógeno. La propuesta también pretende simplificar los procedimientos de autorización de proyectos estratégicos y reducir las cargas administrativas. Antes de aprobar nuevas infraestructuras físicas, las autoridades deberán estudiar además si las redes existentes pueden optimizarse o si existen soluciones digitales o de gestión de la demanda capaces de cubrir esas necesidades.

Los eurodiputados quieren que la ampliación y modernización de las redes contribuya a mejorar la estabilidad de los precios y la suficiencia de los recursos energéticos. La revisión amplía asimismo las prioridades de inversión a equipos destinados a proteger infraestructuras críticas, sistemas de monitorización, control y digitalización, así como proyectos para adaptar las redes a los efectos del cambio climático y facilitar la integración de tecnologías de cero emisiones netas.

El proyecto de informe fue aprobado por la comisión parlamentaria con 56 votos a favor, 10 en contra y nueve abstenciones. Los eurodiputados acordaron también iniciar las negociaciones con el Consejo sobre el texto definitivo si esta decisión recibe el respaldo del pleno del Parlamento Europeo. La revisión del Reglamento TEN-E forma parte del paquete europeo de redes presentado por la Comisión en diciembre de 2025 y responde a la necesidad de reforzar las infraestructuras transfronterizas para avanzar en los objetivos energéticos y climáticos de la UE.