
La Alianza por la Competitividad de la Industria Española ha advertido del creciente impacto del absentismo laboral en la productividad y la competitividad del tejido industrial español. En un contexto económico global cada vez más exigente, las organizaciones que integran la Alianza consideran necesario abordar este fenómeno desde una perspectiva estructural y coordinada, con la participación de administraciones públicas, agentes sociales y empresas.
La Alianza , de la que forma parte Primigea junto con Aice, Anfac, Aspapel, Feique, Fiab, Oficemen, Sernauto, Unesid, representa aproximadamente el 60 % del Producto Industrial Bruto de España. Estas organizaciones han mostrado su disposición a colaborar en el desarrollo de soluciones que protejan a los trabajadores, mejoren la eficiencia del sistema y preserven la competitividad de la industria española.
El impacto económico del absentismo es cada vez más significativo. En 2025, el coste directo para las empresas manufactureras españolas, junto con las prestaciones económicas asociadas a los procesos de incapacidad temporal por contingencias comunes, alcanzó los 3.178 millones de euros. Esta cifra supone un incremento del 13,22 % respecto a 2024 y más del doble que en 2021. Si se consideran todas las empresas españolas con trabajadores protegidos por mutuas, el coste total asociado al absentismo ascendió en 2025 a 20.508 millones de euros.
Además de su impacto económico, el absentismo genera dificultades organizativas importantes en entornos productivos complejos. Las ausencias prolongadas o recurrentes dificultan la planificación de turnos, alteran los ritmos de producción y pueden generar cuellos de botella en procesos industriales altamente interdependientes. En este sentido, la tasa media anual de absentismo total en el sector industrial se situó en torno al 7,35 % de las horas pactadas en 2025, frente a niveles cercanos al 5,1 % registrados en 2018 y 2019.
La Alianza considera que parte del crecimiento del absentismo está relacionado con dificultades en la gestión de los procesos de incapacidad temporal, especialmente en contingencias comunes, donde los plazos prolongados, la presión asistencial en la atención primaria y la falta de coordinación entre organismos dificultan la resolución ágil de los expedientes.
Por ello, las organizaciones industriales plantean la necesidad de mejorar la eficacia del sistema, reforzando la coordinación institucional, reduciendo los tiempos administrativos y sanitarios y fortaleciendo los mecanismos de seguimiento y control de los procesos de incapacidad temporal.
En este contexto, la Alianza respalda el llamamiento de CEOE para abordar el absentismo como un “problema de país” y reactivar un espacio de trabajo especializado que permita analizar el fenómeno con criterios técnicos, indicadores verificables y la participación de todas las partes implicadas. El objetivo es avanzar hacia un modelo equilibrado que garantice la protección del trabajador y, al mismo tiempo, permita a las empresas mantener su capacidad de planificación y producción.
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