La Unión Europea ha activado oficialmente el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM), un instrumento pionero destinado a poner un precio justo al carbono incorporado en bienes intensivos en emisiones que se importan al mercado único europeo.

El CBAM, diseñado para acompañar al Sistema de Comercio de Emisiones de la UE (EU ETS) y frenar así el fenómeno conocido como “fuga de carbono” —cuando empresas trasladan su producción a países con normas climáticas menos estrictas—, entra en su régimen definitivo este 1 de enero de 2026 tras un largo periodo transicional que comenzó en octubre de 2023.

Desde hoy, los importadores de productos intensivos en carbono —incluidos acero, aluminio, cemento, fertilizantes, electricidad e hidrógeno— deberán declarar las emisiones de gases de efecto invernadero contenidas en sus mercancías y adquirir los certificados CBAM correspondientes. El mecanismo iguala el coste del carbono con el sistema interno de la UE, eliminando progresivamente las asignaciones gratuitas bajo el ETS para sectores clave.

 

Según la Comisión Europea, esta medida busca garantizar condiciones de competencia equitativas para la industria europea, evitar la deslocalización de emisiones y fomentar una producción más limpia en países fuera de la UE.

Durante la fase transitoria (2023–2025), las empresas han estado recopilando y reportando datos de emisiones, sin obligación de pagar el coste del carbono. A partir de este año, esa obligación se hace efectiva, con precios de los certificados calculados en función de la media trimestral de los derechos de emisión del ETS europeo.

El CBAM está diseñado para ser compatible con las normas de la Organización Mundial del Comercio, y la UE también ofrece asistencia técnica para que países en desarrollo y economías con menos recursos puedan adaptarse a los requisitos y avanzar en su transición energética.

Expertos y operadores comerciales han seguido de cerca la implementación del mecanismo, que representantes comunitarios consideran una pieza clave en la ambiciosa política climática europea bajo el paquete “Objetivo 55”, cuyo objetivo es reducir las emisiones en al menos un 55 % para 2030 respecto a los niveles de 1990.

Con la entrada en vigor del CBAM, la Unión Europea refuerza su liderazgo climático global, aunque algunos socios comerciales han expresado inquietudes sobre su complejidad y su impacto en las cadenas globales de suministro.