
Las principales industrias intensivas en energía de la Unión Europea (EIIs – Energy Intensive Industries) han lanzado un llamamiento conjunto a las instituciones europeas para que adopten medidas que aseguren electricidad asequible, estable y competitiva para el sector, en el contexto de los próximos desarrollos normativos en materia energética y de descarbonización.
En una declaración difundida en Bruselas el 3 de febrero de 2026, estas asociaciones, entre las que figura Euromines —la asociación europea de industrias mineras, metales y minerales industriales— y otras organizaciones representativas de sectores intensivos en energía, advierten que las condiciones actuales del mercado energético ponen en riesgo la competitividad industrial, la inversión y el empleo en Europa.
Los sectores afectados, que representan un volumen de negocio de más de 1,5 billones de euros y emplean a más de 6,6 millones de personas en toda la UE, sostienen que la persistencia de costes energéticos elevados, en particular de los precios de la electricidad y de los derechos de emisión de CO₂, está perjudicando gravemente su posicionamiento frente a países terceros con costes energéticos más bajos y condiciones de mercado más favorables.
Situación actual y urgencia
Según el comunicado conjunto, las industrias intensivas en energía han sufrido un impacto desproporcionado de la crisis energética, con precios mayoristas de energía todavía más del doble que antes de la crisis de 2021–2023, así como un aumento notable de los costes del carbono, que ahora son sustancialmente superiores a los niveles previos a la pandemia de COVID-19. Estas condiciones, señalan, han contribuido a un deterioro de la producción industrial y a la pérdida de empleo.
Además, las asociaciones subrayan que nuevas inversiones se están posponiendo y numerosos proyectos productivos corren riesgo de cierre si no se adoptan medidas que corrijan de forma estructural la situación de costes energéticos y de emisiones en la UE. En particular, destacan el crecimiento de importaciones procedentes de países con menores estándares ambientales y de coste, lo que agrava la pérdida de competitividad europea.
Demandas a las instituciones europeas
En este contexto, las industrias hacen un llamamiento específico a las instituciones de la UE para que las próximas políticas energéticas y regulatorias, incluyendo el Electrification Action Plan (Plan de Acción para la Electrificación) previsto para el primer trimestre de 2026, incorporen medidas que permitan:
- Reducción sostenida de los costes totales de energía industrial, incluyendo precios de la electricidad, redes, impuestos y gravámenes.
- Establecer referencias de precios de electricidad competitivos que permitan a la industria operar en condiciones comparables a mercados internacionales.
- Fortalecer el marco de apoyo estatal dentro del Clean Industrial Deal State Aid Framework para facilitar inversiones en descarbonización bajo condiciones energéticas competitivas.
- Evitar incrementos adicionales en los costes de carbono que podrían agravar la presión competitiva sobre las industrias intensivas en energía.
- Estas demandas se producen mientras la Comisión Europea trabaja en la implementación de su Affordable Energy Action Plan y en la reforma del mercado eléctrico y del régimen de comercio de emisiones, iniciativas que buscan equilibrar la competitividad industrial con los objetivos de descarbonización y seguridad energética de la UE.
Importancia estratégica para la industria europea
Las industrias intensivas en energía —que incluyen sectores como los metales básicos, materiales no metálicos, papel, químicos y otros— no sólo son fundamentales para numerosos segmentos de la economía europea y para el empleo, sino que también son proveedores críticos de materiales esenciales para la transición energética, la infraestructura y otras cadenas de valor industrial. Su competitividad es, por tanto, un factor clave para la resiliencia estratégica de la Unión Europea.
La declaración conjunta subraya que, sin un marco energético que ofrezca electricidad competitiva y un entorno regulatorio estable, existe un riesgo real de desindustrialización irreversible, con pérdida de capacidades productivas y debilitación de la autonomía estratégica de la UE.
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