
La Comisión Europea ha presentado una propuesta de Reglamento para crear un nuevo instrumento destinado a abordar las dependencias estratégicas críticas que puedan exponer a la Unión Europea a riesgos para su seguridad económica.
La propuesta, publicada el 29 de septiembre de 2026 por la Dirección General de Comercio y Seguridad Económica de la Comisión Europea, refuerza la estrategia comunitaria dirigida a diversificar las cadenas de suministro y reducir la vulnerabilidad derivada de una excesiva concentración de determinadas importaciones en terceros países.
La iniciativa adquiere especial relevancia para el sector de las materias primas minerales. La industria europea depende de proveedores externos para numerosos materiales considerados críticos y estratégicos, fundamentales para cadenas de valor como las energías renovables, la industria digital, el sector aeroespacial o la defensa.
Esta dependencia constituye precisamente uno de los problemas que la Unión Europea intenta abordar a través de diferentes instrumentos. El Reglamento Europeo de Materias Primas Fundamentales (Critical Raw Materials Act) establece como referencia que, para 2030, la UE no debería depender de un único tercer país para más del 65% de su consumo anual de cada materia prima estratégica en una fase relevante de transformación.
El mismo Reglamento establece otros objetivos para reforzar las capacidades europeas: que al menos el 10% del consumo anual de materias primas estratégicas se cubra mediante extracción dentro de la UE, el 40% mediante capacidad europea de procesamiento y el 25% mediante reciclaje.
La nueva propuesta presentada por la Comisión amplía este enfoque al plantear específicamente un instrumento de diversificación frente a dependencias estratégicas críticas que puedan representar riesgos para la seguridad económica europea.
Para el sector minero y de las materias primas, esta evolución resulta especialmente significativa. La diversificación del suministro no depende únicamente de incrementar la producción minera europea, sino también de desarrollar capacidades de transformación y reciclaje y de ampliar las relaciones comerciales y de inversión con países proveedores.
La Comisión Europea contempla, de hecho, distintas vías para diversificar las importaciones europeas de materias primas, entre ellas los acuerdos comerciales, las asociaciones estratégicas con terceros países y el apoyo a inversiones internacionales en las cadenas de valor de las materias primas.
El nuevo instrumento se inscribe así en una política europea cada vez más orientada a vincular seguridad económica, política comercial, autonomía estratégica y disponibilidad de materias primas.
Para España, esta estrategia europea resulta particularmente relevante por la existencia de recursos minerales y de una industria extractiva y transformadora con capacidad para participar en el desarrollo de cadenas de suministro europeas más diversificadas y resilientes.
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