La publicación de la Estadística Minera de España 2024, elaborada por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, ofrece una radiografía completa del estado actual de la industria extractiva en nuestro país. Este informe confirma el papel estratégico que desempeña la minería en el suministro de materias primas esenciales para la economía, en un contexto marcado por la transición energética, la digitalización y la creciente demanda de minerales críticos para la industria europea.

Un sector clave para la economía y la industria

En 2024, el valor total de la producción minera en España superó los 3.628 millones de euros, lo que representa un incremento del 1,6 % respecto al año anterior. Este crecimiento se explica principalmente por el buen comportamiento del subsector de los productos de cantera, impulsado por la recuperación de la actividad en la construcción y la obra civil.

La estructura del sector refleja una clara especialización productiva. Los minerales metálicos representan aproximadamente el 27 % del valor total de la producción, mientras que los minerales industriales alcanzan cerca del 25 %, seguidos por los productos de cantera, que concentran el 36 % del valor generado. En cambio, los recursos energéticos tienen ya un peso prácticamente testimonial, con apenas un 0,26 % del total, tras el cierre de la minería del carbón en 2018 y la progresiva reducción de la producción nacional de hidrocarburos.

Las materias primas minerales, en el centro de la transición energética

Uno de los elementos más relevantes que destaca la Estadística Minera es el creciente protagonismo de las materias primas fundamentales y estratégicas para la Unión Europea. Estas materias —como el cobre, el wolframio o el espato-flúor— son esenciales para tecnologías clave como las energías renovables, la electrificación del transporte, las baterías, las redes eléctricas o la digitalización industrial.

España ocupa una posición destacada en este ámbito gracias a su diversidad geológica y a su tradición minera. En el contexto europeo, el país es único productor de estroncio, primer productor de espato-flúor y yeso, segundo productor de cobre, mármol, magnesita y sales potásicas, y uno de los principales productores de wolframio. Además, a escala mundial, España mantiene el liderazgo en la producción de pizarra para cubiertas.

En conjunto, la producción nacional de materias primas fundamentales alcanzó en 2024 un valor estimado cercano a 830 millones de euros, con un peso especialmente significativo del cobre, que constituye el principal motor económico de la minería metálica española.

Un sector con fuerte impacto territorial y social

La actividad minera mantiene también una importante contribución al empleo y al desarrollo territorial. En 2024, el sector generó más de 30.200 empleos directos, una cifra que se mantiene estable respecto al ejercicio anterior. El subsector de productos de cantera concentra aproximadamente la mitad del empleo total, seguido por las rocas ornamentales, la minería metálica y los minerales industriales.

Desde el punto de vista territorial, la minería presenta una distribución desigual, con una clara concentración en determinadas comunidades autónomas. Andalucía lidera el valor de la producción minera, impulsada principalmente por la minería metálica de la Faja Pirítica Ibérica. Le siguen Castilla y León, Cataluña y Galicia, regiones donde destacan respectivamente la producción de minerales industriales, sales potásicas y rocas ornamentales.

El sector está formado mayoritariamente por explotaciones de pequeño tamaño —casi tres de cada cuatro cuentan con menos de diez trabajadores—, aunque conviven con grandes explotaciones metálicas que concentran una parte significativa del empleo y de la inversión industrial.

Una minería cada vez más innovadora y sostenible

La minería española atraviesa actualmente un proceso de profunda transformación. Las explotaciones incorporan cada vez más tecnologías avanzadas, procesos digitalizados y estándares ambientales más exigentes, al tiempo que se desarrollan modelos de restauración ambiental y gestión del territorio que favorecen la recuperación de los espacios explotados.

En paralelo, las políticas europeas —especialmente el Reglamento de Materias Primas Fundamentales (Critical Raw Materials Act)— y la Hoja de Ruta para la Gestión Sostenible de las Materias Primas Minerales en España están impulsando un nuevo marco estratégico orientado a reforzar la autonomía industrial europea, diversificar el suministro y fomentar la producción sostenible de recursos minerales.

En este contexto, la minería española se posiciona como un sector esencial para garantizar el suministro responsable de materias primas, contribuyendo al mismo tiempo al desarrollo económico, a la innovación industrial y a los objetivos de descarbonización y transición energética de Europa.