
Un nuevo análisis de la Munich Security Conference señala una brecha entre la estrategia europea para asegurar el suministro de materias primas críticas y las expectativas de los países productores, que reclaman más inversión, tecnología y creación de valor en origen.
La competencia por las materias primas críticas se ha convertido en una cuestión central para la autonomía estratégica europea. Litio, cobalto, grafito o tierras raras son esenciales para la transición energética, la digitalización, la defensa y la inteligencia artificial. Europa, sin embargo, mantiene una elevada dependencia exterior y, especialmente, de China en las fases de procesado.
En este contexto, la Munich Security Conference (MSC) ha publicado Batteries Not Included: The EU’s Strategic Raw Material Projects in the Global South, un análisis de Nora Kürzdörfer, Senior Researcher de la institución, sobre los proyectos impulsados por la UE al amparo del Critical Raw Materials Act (CRMA).
La Munich Security Conference, conocida por organizar anualmente en Múnich uno de los principales foros internacionales sobre seguridad y geopolítica, desarrolla también una importante actividad de investigación en ámbitos como la geoeconomía. El estudio forma parte de su proyecto Beyond Lose-Lose, apoyado por Stiftung Mercator.
Los productores aspiran a avanzar en la cadena de valor
El punto central del informe es que los países ricos en recursos de África, Asia y América Latina ya no quieren limitarse a extraer y exportar materias primas. Aspiran a utilizar sus recursos para desarrollar la industria local y capturar una mayor parte del valor generado.
El caso del cobalto ilustra esta diferencia: el valor del mineral es muy inferior al que se genera posteriormente mediante su procesado, la fabricación de baterías y, finalmente, de vehículos eléctricos.
Según el análisis, los países productores reclaman a Europa tres elementos fundamentales: inversión en capacidad local de procesado y fabricación, transferencia de tecnología y mecanismos financieros capaces de reducir el riesgo y movilizar capital privado. En estos tres ámbitos, la MSC identifica una distancia entre las ambiciones declaradas por la UE y su ejecución.
Seis proyectos estratégicos bajo examen
El informe analiza seis proyectos estratégicos del CRMA situados en Brasil, Zambia, Kazajistán, Madagascar, Malawi y Sudáfrica. De ellos, cuatro se orientan fundamentalmente a la extracción y solo dos incluyen procesado local: São Miguel Paulista, en Brasil, y Kobaloni Energy, en Zambia.
En otros casos, el mineral se extraerá en el país productor, pero se transformará en Europa. Songwe Hill producirá carbonato de tierras raras en Malawi para su procesado en Polonia, mientras que el proyecto Zandkopsdrift prevé extraer materiales en Sudáfrica y refinarlos en Francia. Para la autora, este modelo dificulta que los países productores puedan avanzar hacia los segmentos de mayor valor añadido.
El informe identifica también limitaciones en la transferencia tecnológica y en la financiación. Europa quiere aumentar su propia capacidad de procesado y, además, muchas de las tecnologías necesarias están actualmente dominadas por empresas chinas. Al mismo tiempo, la UE carece, según Kürzdörfer, de mecanismos suficientemente integrados para asumir los elevados riesgos financieros asociados a este tipo de proyectos.
Una oportunidad para Europa
La conclusión tiene una importante dimensión geopolítica. Los países productores cuentan hoy con más alternativas y mayor capacidad de negociación ante la competencia de China, Estados Unidos y Europa. Por ello, la seguridad de suministro europea dependerá también de su capacidad para ofrecer asociaciones atractivas a largo plazo.
La MSC considera que todavía existe margen para corregir el rumbo. Los seis proyectos se encuentran en fases tempranas y el próximo Marco Financiero Plurianual 2028-2034 podría permitir desarrollar instrumentos específicos para financiar proyectos de materias primas críticas en el Sur Global.
El mensaje final del informe es claro: Europa no asegurará sus materias primas únicamente consiguiendo acceso a nuevos yacimientos. Necesitará contribuir a construir cadenas de valor que generen también industria, tecnología y desarrollo en los países productores. Si consigue hacerlo, podrá reducir su dependencia del procesado chino al tiempo que establece relaciones más sólidas con sus socios estratégicos.
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