Estados Unidos empieza a tratar determinados residuos como una fuente estratégica de minerales críticos. Desde el 27 de agosto, la denominada en inglés black mass procedente de baterías de iones de litio y la chatarra de tungsteno deberán permanecer en el país salvo autorización, una medida destinada a reforzar el suministro doméstico de materias primas consideradas esenciales para la seguridad nacional. La black mass, literalmente, masa negra, es una sustancia refinada que contiene algunos de los metales, en estado puro, más deseados del mundo

El Bureau of Industry and Security (BIS), dependiente del Departamento de Comercio, ha establecido que las empresas estadounidenses que comercialicen black mass y residuos y chatarra de tungsteno deberán destinar el 100% de sus ventas mensuales a compradores estadounidenses. Los materiales deberán permanecer físicamente en Estados Unidos salvo que el BIS conceda una excepción. La medida entra en vigor el 27 de agosto de 2026 y está prevista inicialmente hasta el 27 de agosto de 2027.

La decisión desarrolla una Presidential Determination firmada por Donald Trump el 30 de julio al amparo de la sección 101 de la Defense Production Act (DPA). El documento declaró los minerales y materiales críticos recuperables como recursos industriales necesarios para la defensa nacional y consideró que la insuficiencia del suministro estadounidense supone un riesgo creciente para la seguridad del país. La Casa Blanca otorgó entonces al secretario de Comercio poderes para adoptar medidas destinadas a asegurar su disponibilidad, incluidas restricciones a las exportaciones.

El concepto empleado por la Administración es más amplio que los dos materiales afectados inicialmente por la regulación. La Casa Blanca incluye entre los “minerales y materiales críticos recuperables” la black mass, los imanes permanentes de tierras raras al final de su vida útil, residuos de mecanizado (swarf) y otros residuos y chatarras que contengan minerales críticos. El objetivo es considerar los productos ya fabricados y sus residuos como una fuente adicional de materias primas.

La black mass resulta especialmente relevante para esta estrategia. Se obtiene tras triturar baterías de iones de litio al final de su vida útil y puede contener materiales del cátodo como litio, cobalto, níquel y manganeso, además de grafito, silicio y otros componentes. Su posterior procesamiento permite recuperar parte de estos materiales para reincorporarlos a las cadenas productivas.

La lógica de la Administración es reducir la pérdida de materias primas secundarias que todavía tienen valor estratégico. La Casa Blanca señala que Estados Unidos acumula cantidades importantes de minerales críticos dentro de productos terminados, como baterías de ion-litio e imanes permanentes, al mismo tiempo que mantiene una elevada dependencia de fuentes extranjeras para determinados materiales. Cuando esos productos llegan al final de su vida útil, sus minerales pueden ser recuperados y reciclados.

La política se enmarca en una estrategia más amplia para reducir la vulnerabilidad estadounidense frente a cadenas de suministro concentradas en el exterior. El Departamento de Comercio ha señalado que China domina actualmente el mercado mundial de procesamiento de minerales críticos y es el principal productor de 30 de los 44 minerales analizados por EE. UU. Durante 2025 y 2026, Washington ha adoptado distintas medidas para aumentar la producción doméstica y reforzar las cadenas de suministro vinculadas tanto a aplicaciones civiles como a aplicaciones de defensa.

La nueva regulación supone así un paso adicional: la seguridad mineral deja de centrarse exclusivamente en minas, refinerías e importaciones para extenderse también a los materiales recuperables de productos y residuos. En la práctica, determinados flujos de chatarra pasan a ser tratados como reservas secundarias de materias primas que Washington considera conveniente mantener dentro del país.

La medida no constituye todavía una restricción general sobre todos los residuos que contienen minerales críticos. Por ahora se aplica específicamente a black mass y chatarra de tungsteno, y el BIS puede autorizar excepciones, por ejemplo, en determinadas operaciones de procesamiento en el extranjero. Sin embargo, el propio organismo ha abierto una consulta sobre la conveniencia de establecer requisitos adicionales. Esto deja abierta la posibilidad de que el control sobre las materias primas secundarias se amplíe en el futuro.